La madre de Adara, Selena Roses,
nació, creció e hizo su vida en Mirphak, un pueblo del continente donde el
fanatismo religioso y la ignorancia eran el denominador común en la mentalidad
cerrada y supersticiosa de la mayoría de sus habitantes. Una mezcla muy
perjudicial para quienes habían nacido con el don de la magia. Selena era una de
esas hechiceras, como lo habían sido su madre y su abuela. Todas mantuvieron
sus dones en el más absoluto secreto, ni siquiera sus esposos llegaron a
conocerlos. Ocultar algo como eso era una cuestión de sobrevivencia, ya que el
castigo era certero, cruel y despiadado: la muerte en la hoguera.
Poco antes de que Adara naciera,
el esposo de Selena murió en un accidente de caza. Ella quedó sola para cuidar y proteger al ser
que llevaba en su vientre. La única familia viva que tenía era su hermana
mayor, Kara Roses, quien para su fortuna o su desgracia había nacido sin el don
de la magia y, como todo aquel que no conoce ni su esencia ni sus secretos,
nunca supo de su existencia; de hecho, compartía la mentalidad cerrada y
fanática que caracterizaba a los habitantes de Mirphak.
Sola y con una criatura a punto
de nacer, Selena soñó una noche con un unicornio blanco. Él no se comunicaba
con palabras pero sí con el pensamiento, y en ese sueño le transmitió un
mensaje:
"El
ser que llevas dentro de ti será una niña. Ella nacerá con todos los dones que
una hechicera pueda poseer... Mirphak no es el lugar adecuado para tu hija, su
enorme potencial se perdería; aún más importante, ella tiene una misión que solo
podrá cumplir si tú crees en las palabras de tu abuela. Muchos pensaban que
estaba loca, pero no es así, las mágicas tierras de Kabac existen, solo debes
buscarla. Tu alma de hechicera se encargará de encontrarla".
Selena despertó y junto con el
alba tomó una decisión que cambiaría su vida y la de su única hija. Buscaría y
encontraría las tierras de Kabac. Adara nacería allí, lejos de las
supersticiones, de la ignorancia y el fanatismo. Pero incluso en ese mundo,
mágico y sorprendente, existen fuerzas que conspiran, fuerzas de oscuridad que
amenazan con destruirla, fuerzas del corazón con el poder para salvarla.
Esta
es la historia de Adara Roses, quien sería recordada por siempre como "La
última hechicera".
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